Luces y sombras de los acuerdos del Pacto de Toledo.

«En el movimiento de pensionistas ocurre como en la actividad política, se recurre al victimismo para denunciar pretendidos agravios»

Al cabo de cuatro años intentando renacer, tras las negociaciones abortadas en febrero de 2019, superado un nuevo periodo de gestación, en el Pacto de Toledo nace una criatura apadrinada por la mayoría de los partidos que integran dicha comisión parlamentaria. Ese insólito consenso contrasta con la crispación imperante, lo cual significa que esta vez sí se ha sacado la problemática de las pensiones de la confrontación política. Conocido el rechazo de Vox, cuesta entender la valoración negativa de muchas plataformas de pensionistas.

Antes de sacar conclusiones cabe adelantar que ese acuerdo favorece a los pensionistas de hoy, perjudicando a los de mañana con medidas desfavorables que ya estaban en activo. El documento firmado el 28 de octubre no es definitivo, cuando se debata en el Congreso puede variar. Además tendrá un desarrollo posterior en la mesa de concertación entre Gobierno, patronal y sindicatos. En ese escenario la función del movimiento de pensionistas será la de siempre: actuar como grupo de presión para que se atiendan sus demandas.

Ver artículo completo de Luis Alejos en El Diario.Es – Viento del Norte- del 3 de noviembre